Este video me lo envió una gran amiga. Para doblarse de risa.
Disfrútenlo!!!!!!
Todo lo que siento y percibo, todo lo que pasa por mi mente y decido.....
Este video me lo envió una gran amiga. Para doblarse de risa.
Disfrútenlo!!!!!!



Justo para estos tiempos.....
Como muchos se habran dado cuenta, hace mucho tiempo que no escribo nada, la verdad es que no es por falta de ganas. Me encantaría poder tener tiempo para poder visitar a todos en la blogósfera, pero de pronto me he visto sin poder siquiera revisar mi blog.
De cualquier forma les dejo un abrazo a todos y un beso.
Los extraño a todos!!!!

Por las noches cuando llegaba a su casa no había quién la recibiera para poder frenarla de su actitud. Sabrina solo entraba a su habitación para dormir y prepararse para la acción del día siguiente. Vivía con su madre, que nunca se encontraba en la casa para darle la atención suficiente pues trabajaba mucho y algunas veces se iba con sus amigos, además de que se encontró con un chico que le declaró su amor y ella correspondió. Sabrina nunca sintió suficiente confianza en su madre, pues cuando intentó hablar con ella alguna vez de algo que la estaba alterando, ella solo le contestó:
-Sabrina, soluciona tus problemas, ya tengo suficiente con los míos.
El padre de Sabrina se fue de la casa sin previo aviso, solo salió y no volvió, dejándolas con deudas, daño psicológico y algunos moretes por maltrato físico y violaciones.
Un día despertó muy temprano pensando en que ese día quería estar limpia, sólo por un día quería estar conciente de lo que sucedía a su alrededor, así que se preparó para ir a la escuela y media hora más tarde salió de casa. Mientras iba caminando veía todo a su alrededor, veía a la gente caminar automáticamente, no volteaban a ver a nadie, nadie saludaba, nadie sonreía. La gente en los autos tocando el claxon y gritándose majaderías, acelerando para no dejar pasar a otros. Entrando a la escuela veía grupos de chicos que reían a carcajadas, algunos se burlaban de los maestros que iban pasando por ahí. Nadie volteaba a verla a ella, se sentía invisible para los demás. ¿Qué hay de bueno en ésta vida ó en éste lugar?-Se preguntaba.
-Buenos días, Sabrina- escuchó que le llamaban, mientras caminaba por el pasillo, camino al aula.
-Buenos días- respondió sin detenerse a mirar quién le hablaba
-Veo que hoy decidiste venir a la escuela, finalmente!- Insistió la voz que Sabrina identificó ésta vez con una chica de su misma edad, muy atractiva, de piel apiñonada, cabello muy largo negro, y ojos de un color café claro de mirada penetrante y llena de dulzura. Sus manos eran muy largas y delgadas, totalmente femeninas, de esas que sólo encuentras en las pinturas, pensó Sabrina.
-Hola, sí, así parece, ¿cómo has estado, Rebe?- Preguntó después de unos segundos pensando si era el nombre correcto.
-Vaya, te acordaste de mi nombre, dime ¿qué ha sucedido, por qué no habías venido? Me han dicho varias veces que te la pasas bebiendo y nunca estás en tus cinco sentidos y que por eso ni te apareces por la escuela ¿tienes algún problema?
-Mira, Rebeca- Respondió algo molesta- No quiero parecer grosera, pero creo que es algo que no te incumbe, no tengo ningún problema y si estoy en mis cinco sentidos o no, ese es asunto mío.
-Oye, tranquila, no quería molestarte, sólo quería saber si estabas bien…tuvimos días muy agradables al entrar a la escuela y de pronto te me desapareciste, no he logrado tener una relación amistosa con ninguno de por aquí, pero no te preocupes, no te volveré a molestar- Respondió Rebeca confundida y algo triste.
-Discúlpame, estoy un poco cansada eso es todo, ¿no vas a ir a clase?-Le dijo un poco más tranquila.
-Para allá iba, ¿vas a entrar?
-Si…bueno…voy a hablar con los profesores, a ver si me permiten recuperar las clases y….
-Yo creo que no va a haber ningún problema, afortunadamente los profesores que nos han tocado son comprensivos y amables, si hablas con ellos no creo que tengan problema en recibirte- Interrumpió Rebeca animada.
-Eso espero, Rebe, sinceramente no había tenido ganas de nada, quiero volver a la escuela... necesito ayuda- Bajó la cabeza y su mirada estaba sumergida en una tristeza inmensa.
-¿Quieres hablar?
-Mas tarde, vamos a clase, después platicamos ¿sí?
-Está bien, no te preocupes, voy a estar cerca por cualquier cosa.
-Gracias, en verdad necesito a alguien como tú cerca de mi en estos momentos.
-Aquí estoy- Rebeca la tomó del brazo, animándola y llevándola al salón.
Mientras caminaban, Sabrina pensaba si iba poder aguantar todo el día en sus cinco sentidos, abrazaba su mochila y recordó que en la bolsa posterior tenía un papel con cocaína. No lo necesito- Se repetía una y otra vez. Cuando entraron al aula, el profesor se encontraba sentado en el escritorio revisando unos papeles y Sabrina se acercó algo temerosa.
-Profesor, buenos días- Saludó con una voz muy tenue.
-¡Buenos días! ¿En qué te puedo ayudar?- Respondió el profesor con una voz muy grave y alto volumen, mirándola a los ojos.
-Soy Sabrina X, estoy en su clase y no me he presentado en un tiempo considerable, deseo volver a tomarla y quería pedir su aprobación.
-Veo que efectivamente has faltado mucho tiempo- Respondió mirando las listas de asistencia.
-Sí profesor, pero le aseguro que no volveré a faltar, quiero volver ¿no podría dejarme hacer un trabajo o algo con lo que pueda recuperarme?
-Siéntate, ya voy a comenzar con mi clase, hablamos después ¿te parece?
-Gracias- Caminó hacia las bancas haciéndose pequeñita y buscando a Rebeca, quien se levantó enseguida para que Sabrina la viera, pues le había guardado el asiento junto a ella.
Durante la clase, Sabrina hizo un esfuerzo sobrehumano para entender, pero el sudor frío y el temblor en todo su cuerpo no la dejaba concentrarse, su corazón latía muy rápido y sentía nauseas. De pronto sintió que alguien tomaba su mano.
-¿Estás bien?- Preguntó Rebeca mirándola asustada, pues Sabrina estaba muy pálida, sus ojos estaban rodeados de un negro aterrador.
-No me siento muy bien… me falta el aire- Respondió muy agitada
Rebeca se levantó de inmediato empujando las mochilas que estaban a su paso y a los compañeros para que abrieran paso, se acercó al profesor jalando a Sabrina del brazo.
-Profesor, Sabrina no se siente bien, creo que ha estado enferma y por eso no había venido, ¿puedo llevarla a la enfermería?- Le dijo asustada e igual de pálida que su compañera.
-Vaya, vaya, llévela- Respondió el profesor asustado por el semblante de la chica- Ya pedirán a sus compañeros las notas. Señorita Sabrina, no se preocupe, hablaremos después, pero puede estar segura de que puede tomar la clase en cuanto mejore. Sabrina no pudo responder, sólo pudo ofrecer una mirada de agradecimiento.
Rebeca llamó a un taxi. Vivía sola, pues sus padres se fueron al extranjero dejándole el departamento, porque siempre vieron en ella a una chica muy madura y responsable para su edad, así que no tenían de qué preocuparse, además de que toda su familia se encontraba viviendo muy cerca de ella.
-Te voy a llevar a mi casa, Sabrina, ahí podrás dormir un rato y después hablaremos, puedes estar tranquila, nadie te va a molestar- le dijo dándole golpecitos en la espalda, tratando de tranquilizarla.
Sabrina pudo jalar aire y se tranquilizó poco a poco, pero su cuerpo no le respondía, quería morirse en ese momento, pero se sentía profundamente agradecida por haber encontrado a Rebeca ese día. Como pudo la tomó de la mano para sentirse más segura.
-Gracias, Rebe- Alcanzó a decir y se desmayó recargada en sus brazos.
Pearl Jam es uno de mis favoritos, tiene mucho significado para mi toda su música, les dejo un video.
Disfrutenlo mucho.



-¿Quieres venir a mi casa? Mi madre quiere conocerte- dijo un día Lulú a Malinalli. Está muy contenta porque le enseñamos que sabemos las vocales y ahora estamos aprendiendo el abecedario.
-No sé si mi mamá me deje, pero le preguntaré- respondió Malinalli temerosa, pues no sabía si le ponían una trampa, pero decidió arriesgarse. Fue a pedirle permiso a su mamá y ella lo aceptó diciéndole que regresara temprano. Caminaron hacia la casa de Lulú, justamente en la esquina contraria de la tienda. Cuando entraron, Malinalli quedó pasmada, era una casa bastante grande, pero solo con dos habitaciones, y dentro de la casa había por lo menos diez personas más, no había un solo mueble en la sala ni en el comedor. Se acercó una mujer muy atractiva, algo descuidada en su aseo pero muy linda.
-Tu debes ser Malinalli, Lulú me ha hablado tanto de ti y ya nos mostró todo lo que tu le enseñas. Yo me llamo Danitza.
-Sí, soy yo, dijo Malinalli. Lulú ha aprendido mucho igual que sus hermanas- agregó, y en ese momento las niñas comenzaron a decir el abecedario de principio a fin. Malinalli sintió una emoción enorme, había enseñado algo a esas niñas. Toda la familia se levantó aplaudiendo y diciéndoles que eran muy inteligentes. Danitza tomó a Malinalli del brazo pidiéndole que se sentara y le ofreció agua, luego se sentó a un lado cubriendo sus piernas con la falda que llevaba puesta, muy larga también, su cabeza cubierta con una tela maravillosa de color violeta, y sus ojos eran verdes, de un verde esmeralda que al mirarlos te podía hipnotizar. De pronto levantó una mano y comenzó a hablar:
-Nosotros acabamos de comprar ésta casa, nuestra familia tiene que salir adelante, yo hago algo de joyería con una persona que trabaja plata, somos una familia gitana. Mis hermanos son músicos, cantaores, y todos hacemos ese tipo de cosas, hemos estado viajando durante toda nuestra vida, pero esperamos quedarnos aquí por mucho tiempo, y ahora mis hijas ya tienen una amiga y eres bienvenida, puedes venir cuando quieras y podrás escucharnos si te gusta.
-Muchas gracias, claro que vendré a verles seguido- repuso Malinalli sorprendida por el trato tan cálido de Danitza. De pronto Lulú dio un salto y le dijo a Malinalli que entrara a su habitación a jugar. Cuando entraron en el cuarto, igual sin muebles, solo se veía un closet enorme. Las puertas corredizas eran muy grandes y Lulú las abrió, dentro había cinco niños más, un poco más pequeños, pero todos estaban dentro, dos en unas repisas y los otros en el suelo. Las otras niñas entraron tambien.
-Aquí es donde jugamos, ¿quieres entrar?-preguntó Lulú estirando el brazo para que Malinalli la tomara de la mano y entrara con ella. Estuvieron por lo menos hora y media jugando dentro del closet a oscuras, y estaba realmente maravillada con todo lo nuevo que había llegado a su vida.
Llegó la hora de volver a casa y quedaron en volver a reunirse al día siguiente. Así, durante unos meses se veían después de que Malinalli regresaba de la escuela, Lulú y sus hermanas leían y escribían, incluso los adultos aprendían de lo que sabían las niñas, y de vez en vez Malinalli iba a visitarlos y a escuchar la música de ésta familia, viendo cómo todo el tiempo eran risas, canciones, baile, aplausos, y le encantaba estar ahí.
Un día regresó Malinalli algo tarde de la escuela, y su hermana le dijo que Lulú había ido a buscarla. Se apresuró a hacer su tarea y pidió permiso a su mamá para ir a buscarla, permiso que le fue concedido. Corrió y llegó a casa de la niña y le gritó, pero nadie salió. Estaba algo confundida pues siempre había alguien en esa casa. Más tarde escuchó que le gritaban, eran voces de niñas. Se apresuró a salir y se encontró con las hermanas de Lulú, pero ella no estaba ahí. Se adelantó la mayor, Sandojé.
-Mi madre nos ha mandado por ti, ¿puedes venir con nosotras?
-Claro, ¿pasó algo, dónde está Lulú?-preguntó Malinalli. Pero nadie respondió. Caminaron en silencio hasta llegar a casa de los gitanos, estaba Danitza sentada en el suelo y se percibía un ambiente distinto, todo en silencio, los tíos llevaban una cinta negra en la camisa y nadie hablaba. Danitza levantó la cara y miró a Malinalli, estirando su mano indicándole que se sentara a su lado, sus ojos tenían un brillo extraño y se percibía una tristeza inmensa.
-Malinalli, hoy ha ido a buscarte Lulú al medio día- dijo por fin. Cuando venía de regreso no se ha fijado que venía el autobús, la ha atropellado y ha muerto.
Malinalli quedó congelada, no entendía lo que estaba sucediendo en ese lugar, no podía aceptar lo que estaba sucediendo.
-¿Lulú murió?-
Apretaba los labios y no pudo evitar llorar, no podía creerlo, quería salir corriendo de ese lugar, quería al mismo tiempo entrar en la habitación y ver por sí misma que en verdad ella no estaba allí. No pudo más sino dejarse caer en el suelo frío.
–Dígame por favor, ¿es cierto todo esto? No, no puede ser, ella no……no puede ser cierto. Comenzó a asimilar lo que escuchó y gritó, jalando sus cabellos, y se apretaba las manos con desesperación. Danitza la tomó entre sus brazos y comenzó a apretarla hacia ella, y a acariciar su cabeza.
-Lo sé, lo sé, mírame- dijo ella. Se inclinó y la miró a los ojos: Lulú se fue y nosotros nos vamos de aquí también, pero quiero que escuches y recuerdes siempre esto: Nos hiciste felices y te lo agradezco mucho, ella aprendió lo que deseaba y se hizo de una amiga fantástica, y siempre te pensaremos. Sus ojos se veían llenos de tristeza, pero al mismo tiempo llenos de paz y tranquilidad.
-Debo irme, ¿mañana estarán aquí?- preguntó Malinalli esperanzada.
-No lo sé, pero tú, sí estarás. Vete ya que es tarde y tu mamá debe estar esperándote. Danitza la sacó al patio y mordiendose los labios se despidió, dándole un fuerte abrazo, y Malinalli alcanzó a escuchar las últimas palabras con una voz muy baja. Ashen Devlesa– le dijo, y de inmediato se metió cerrando la puerta detrás de ella.
Malinalli caminó a su casa y le contó lo sucedido a su madre, estaba aterrada y triste, pasó muchos meses soñando con Lulú y todo lo maravilloso que habían pasado, pero nunca más volvió a ver a esa familia, se fueron y nunca más volvieron. Malinalli de vez en cuando volvía a esa casa para ver si en algún momento volvían, pero nunca tuvo suerte, también se mudó un par de años después y nunca olvidó las palabras que escuchó de Danitza, y fué hasta después de algunos años que supo lo que significaban: Dios esté contigo.
Algunas veces Malinalli recuerda a Lulú y sonríe al pensar la manera en la que ésta entró a su vida llenándola de miedo, y luego cómo se hicieron amigas, y no puede dejar de imaginar cómo sería ella ahora, no muy distinta de Danitza, una hermosa mujer que puede mostrarse totalmente rebelde ante la vida, pero que conociéndola puede ser la más dulce y maravillosa.
Luego comencé a recordar algunas de las películas que ví y que no me habían parecido en absoluto tan buenas como podía ser el libro, por ejemplo La novena puerta, con Johnny Deep, basada en el libro El club Dumas, en la que el punto principal en el libro lo omitieron por completo en la película, no es que sea mala, es que no se me hace lógico que hagan ese tipo de cosas, lo que es lo más importante lo desaparecen por completo.
Igual pasó con el Conde de Montecristo, en la película Montecristo, hacen una mezcolanza de personajes, en la que Edmundo resulta que es el mejor amigo de Fernando, cuando en realidad lo conoce porque es amigo de Mercedes, y llega a un final cursilón, muy al estilo Hollywoodense, que no tiene nada qué ver con el libro, toda la emoción que puedes llegar a sentir con el libro en la película te la corta de tajo.
Luego Frida, de Salma Hayek, quizá puede verse como una buena película, pero también algo alejada de la vida de Frida Kahlo, buena película, pero mucho mejor una biografía.
Definitivamente, la única que estoy segura que ha superado un libro es la obra de Peter Jackson, El Señor de los Anillos, omitieron justo lo que tenían que omitir, quitó toda la basura e hizo una verdadera obra maestra, hizo de los paisajes una maravilla, y a cada personaje le dio el lugar que debía tener, sacó a los que no tenían que estar, por que su presencia no es nada importante sino más bien molesta, podría pensarse que después de haber visto un triunfo así con el Señor de los Anillos, podría hacer lo mismo con algunas otras, por ejemplo si hiciera nuevamente La historia sin fin, sería una nueva obra maestra, lo haría también si hiciera Momo.
Conclusión, solo ha habido una película que considero mejor que un libro, no hay nada como leer un libro y hacer aparecer todas las emociones que no podrías llegar a tener con una película.



Lighting Break